28 de noviembre de 2013

Las mujeres en la cocina

Aprovechando que anoche mi amiga Elisabeth Julienne volvió a Top Chef para participar en la "repesca", aunque desafortunadamente no le fue todo lo bien que hubiera merecido y que todos deseábamos, me gustaría hablar sobre el papel que juega la mujer en la cocina y en la gastronomía.
elisabeth_julienne
Fuente: twitter.com/AraTamAs 
De aquí el título de esta entrada, que intenta hablar con objetividad sobre la situación de la mujer en la cocina española. Porque, mientras reflexionaba sobre un posible título, me dí cuenta de la facilidad que tiene nuestro lenguaje para transformar el sentido de una frase con sólo realizar pequeños cambios. Jugando con la frase "las mujeres en la cocina", pensemos en el cambio radical que supondría cambiar "en" por un "a" ("Las mujeres a la cocina"). O bien, si separamos la frase con una simple coma "Las mujeres, en la cocina". Se trata de pequeños detalles que pueden cambiar mucho el sentido de una frase.
Siguiendo con el programa televisivo, que está logrando ser número uno en su franja horaria, hemos de darnos cuenta de que del total de 15 participantes que iniciaron su andadura, sólo 4 son mujeres (un 26,6%). En el caso del jurado, la cosa mejora un poco porque, de tres, una es mujer (sube a un 33,3%).
Si analizamos el listado de la Guía Michelin de España y Portugal 2014, en la categoría de 3 estrellas, podemos ver que sólo aparecen 2 mujeres frente a los 8 hombres que las ostentan (27,7%). Este dato nos da una muestra de las dificultades que encuentran las mujeres para llegar a lo más alto en el escalafón gastronómico.
Recuerdo que hace unos 20 años solía comer casi a diario fuera de casa. En aquella época me encontraba con mucha más frecuencia a mujeres que hombres detrás de los fogones; pero, generalmente, cuando iba a comer el menú del día. Si comía en restaurantes de más alto caché, lo más frecuente era encontrar a hombres a los mandos de los pucheros. Una vez más, el lenguaje también suele acompañar la desigualdad de género: cuando hablamos de menú de día, lo suele hacer "la cocinera", mientras que si hablamos de cocina de autor, entonces lo hace "el chef" (en pocos sitios se le dice el cocinero).
Es una realidad que las condiciones de trabajo de las mujeres y los hombres en España siguen siendo muy desiguales. En el núm. 48 de la Revista Mujer Trabajadora (que publica CC.OO.), el número de mujeres (541 mil) que aducen "el cuidado de menores o de personas adultas enfermas, con discapacidad o mayores" como razón para no poder buscar un empleo se multiplica por 20 respecto al de hombres (24 mil) que alegan este motivo. En el sector público en los dos últimos años, se han perdido 217 mil empleos de mujeres, frente a los 172 mil de hombres.
Volviendo al binomio "cocinera-chef", otro dato interesante es el que aportaba recientemente el Instituto Nacional de Estadística (INE), que deja constancia de que un 36% de hombres accede a los sueldos más altos, frente al 23% de las mujeres. Y mientras el número de hombres asciende, el número de mujeres baja, ampliando así la brecha salarial.
Por estos motivos, el papel que están jugando Eli, Bárbara y Begoña, en el programa Top Chef es fundamental. Están demostrando que son capaces de "competir" con el resto de concursantes varones con las mismas potencias y capacidades. También están dejando constancia de las dificultades añadidas que han tenido que superar para poder llegar al punto álgido de sus carreras en el que se encuentran en estos momentos.
Desde aquí, quiero felicitar a las 4 participantes femeninas de Top Chef y desearles la mejor de las suertes, viendo recompensado su doble esfuerzo.

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Entrada publicada por Juanma Gil en "Al día del Trabajo Social", en el diario digital menorcaaldia.com, el 

23 de noviembre de 2013

¿Quién dijo que las huelgas no sirven de nada?

Durante los últimos años, hemos oído de forma machacona algunas argumentos como que "las huelgas no sirven de nada", que "los sindicatos están caducos y no hacen nada". Estas ideas, a fuerza de oírlas repetidamente, pueden llegar a instalarse en el imaginario de la cultura popular. Esto lo tienen muy claro casi todos los gobernantes del mundo.
Y, a priori, podría decir que estoy de acuerdo. Porque está claro que no sirve de nada una huelga sin huelguistas, una manifestación sin manifestantes, un sindicato sin afiliados. Pero esto no deja de ser una perogrullada, porque todo es así en la vida: no sirve de nada un partido político sin seguidores, una empresa sin trabajadores, una creencia religiosa sin creyentes,...
Por tanto, si profundizamos un poco en algunos aspectos, nos daremos cuenta de la importancia que tienen las herramientas ciudadanas de participación y de protesta social.
- Participantes: creo que esto es bastante evidente. A mayor número de participantes en un acto reivindicativo (sea del tipo que sea), mayor eficacia de la herramienta (ya sea huelga, manifestación, concentración, recogida de firmas,...). De aquí, la gran batalla de cifras que existe entre los organizadores y las instituciones a la hora de cuantificar la asistencia de más o menos participantes, para valorar el mayor o menor éxito.
- Visiblidad: un acto de protesta o reivindicativo tiene que tener una alta visibilidad para ser eficaz. Y hoy en día, la visibilidad de casi depende en buena medida de la cobertura que hagan los medios de comunicación y, también, de una buena gestión de las redes sociales. Dado que el impacto mayor lo generan los medios, para que las reivindicaciones sea efectivas se tendrá que buscar algún efecto asociado: originalidad, novedad, efecto sorpresa, efectos colaterales causados,...
- Efectos: y muy relación con el anterior, los efectos que se generan con las acciones reivindicativas también suelen ser directamente proporcionales a la mayor o menor visibilidad del evento. Muchas veces los efectos pueden ser incontrolables para ambas partes.
- Constancia: cuando de reivindicar se trata, se ha de tener mucha paciencia, ser fuertes y constantes, porque no es fácil conseguir los objetivos propuestos de forma rápida.
Teniendo en cuenta estos parámetros, tal vez podamos entender cómo sí que hay algunas acciones reivindicativas y/o de protesta ciudadana que dan resultados. Sin ir más lejos, hace unos días, tuvimos la satisfactoria noticia de que las empresas que gestionan la limpieza viaria y el cuidado de los jardines de Madrid llegaron a un acuerdo con sus trabajadoras y trabajadores, que han evitado despidos masivos y precarización laboral.
Para ello, han sido necesarios los participantes, que han sido mayoritarios en las plantillas de cada empresa, la visibilidad que se ha logrado por el porcentaje de participantes y, sobre todo, por los efectos que ha tenido la huelga durante los 13 días que ha durado (constancia). Debo decir primero, que condeno cualquier acto de vandalismo que haya podido haber; y segundo, que me ha sorprendido la falta de solidaridad de muchas personas que, por su propio bienestar, permiten que despidan de sus trabajos a casi 1.500 personas y que le quieran bajar el sueldo casi a la mitad a las que no despidan. Despertemos! No pueden separarnos de esta manera, porque al final tendremos que repartir las migajas entre los precarios.
Tan eficaz ha sido que, sólo unas semanas después, el gobierno tiene previsto aprobar una ley de regule las huelgas y los servicios mínimos.
Sin irnos tan lejos, en nuestras islas, tenemos otro claro ejemplo de que las huelgas si son útiles: la marea verde. Aunque en este caso, parece que habrá que ser bastante más constantes.
Lo que está claro es que las luchas sociales, históricamente, no se han hecho desde el sofá, ni desde la comodidad de mirar por la ventana. Si queremos ejercer nuestro derecho a manifestar que no estamos de acuerdo con lo que ocurre, hemos de decirlo bien alto y bien claro.
manifestacion
Y nuestro gobierno, a veces por no decir casi siempre, se olvida de que estos derechos son constitucionales, que los ampara nuestra Carta Magna. No hay que olvidar que la actual normativa que regula el derecho a huelga se fundamenta en una ley del año 1.977. Es decir, de una ley que nació en plena democracia y como una parte más de los grandes acuerdos de la transición.
Por último, no nos dejemos engañar. El gobierno quiere "disfrazar" de seguridad ciudadana lo que realmente son otros asuntos, más relacionados con temas de índole laboral. Y que no nos confundan con la regulación de los "servicios esenciales" (que es lo que la Constitución permite) con los "servicios mínimos", porque NO SON LO MISMO.

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Entrada publicada por Juanma Gil en "Al día del Trabajo Social", en el diario digital menorcaaldia.com, el 23.11.2013

17 de noviembre de 2013

Conclusiones del XII Congreso de Trabajo Social

CONCLUSIONES
  • Un tiempo marcado por la corrupción de la democracia representativa. ¿Alguien de los aquí presentes se siente identificado con una clase política que se parece más a una casta?
  • Un tiempo marcado por la aniquilación de la solidaridad por el predominio de la competencia. ¿No será que el mérito y la capacidad son envoltorio de un egoísmo soterrado de élites que no están dispuestas a renunciar a sus privilegios?
  • Un tiempo marcado por los procesos de externalización, que no son otra cosa que el retroceso del Estado para favorecer el enriquecimiento de unos cuantos.
  • Un tiempo marcado por una nueva moral que algunos llaman "neoliberal", pero que es tan vieja como el propio mundo y sus miserias. ¿Por qué en vez de moral no hablamos de pillaje, saqueo, robo y... todo ello con guante blanco?
RESOLUCIONES APROBADAS POR EL PLENARIO DEL CONGRESO
Acto de homenaje

El Comité Científico del XII Congreso Estatal de Trabajo Social, celebrado en Marbella, los días 14, 15 y  16 de noviembre de 2013, ha recogido algunas de las reflexiones más destacadas que han puesto sobre la mesa de trabajo los participantes en este encuentro. Han sido presentadas en la Clausura:
Está a punto de finalizar nuestro congreso profesional de Trabajo Social.
Lo que todos hemos vivido estos días puede resumirse en el siguiente titular: "Los derechos sociales son una realidad que tiene que estar más allá del juego de los mercados, una realidad que hay que conquistar día a día, una realidad que dejó de ser utopía gracias al trabajo de muchos profesionales como los trabajadores sociales"
Estamos inmersos en una realidad social cambiante y marcada por la incertidumbre. Pero, ¿de qué cambios estamos hablando? El Trabajo Social no nació para hacer de las utopías realidades, sino para que la justicia social impregnara un vivir cotidiano que siempre ha estado marcado por la desigualdad. Eso no es una utopía; más bien, es una lucha que ha recorrido, y recorre, la historia de todas las sociedades.
En España, la Segunda República fue un canto de esperanza, pero hubo que esperar a la Constitución de 1.978, para sentar las bases de un estado de bienestar, que no es algo estático, sino una realidad cambiante que continuamente tiene que adaptarse a los tiempos. Ahora bien, adaptarse no significa renunciar a conquistas que han dado sentido y significado a la profesión.
Vivimos en un tiempo marcado por el predominio del mercado sobre cuestión social. ¿Hasta qué punto dejamos de ser humanos cuando nos dedicamos a cuantificar mercantilmente relaciones existenciales?
En resumen, lo público (que algunos han gestionado como si fuera privado), está estigmatizado. Lo privado se convierte en símbolo de eficacia y eficiencia. Una vez más, asistimos a la conversión de los vicios privados en virtudes públicas.
Por lo que respecta a los Servicios Sociales, la manifestación más clara y concreta de este espíritu que impregna, tanto al sistema como a los mundos vitales, es la Ley de Reforma de las Administraciones Locales. Una ley que supone un tiro en la línea de flotación a toda una serie de conquistas que, más allá de la lógica Estado-mercado, han dejado a un lado la segunda mitad del s. XX.
Algún filósofo dijo que "no se piensa lo mismo en un palacio que en una choza". Estamos en Marbella, en el Palacio de Congresos, pero desde este lugar y desde este entorno, seguimos luchando por lo que han sido los valores de nuestra profesión: justicia social, autonomía de las personas, solidaridad e igualdad. Todos ellos, pilares sobre los que construir un bien común, que es resultado de una unión de fuerzas  y solidaridades, encaminadas hacia una sociedad mejor.
El futuro se ha hecho presente aquí. Y, a lo largo de estos días, gracias a buena parte de las aportaciones de compañeros y compañeras, hemos podido entrever cuáles son las tendencias de futuro de la profesión.
Se ha hablado de nuevas capacidades, de nuevos escenarios laborales, de nuevas formas organizativas, de nuevos instrumentos y herramientas. Ahora bien, toda esta serie de novedades, creemos que tienen que estar impregnadas por una idea de trazos fuertes: el Trabajador Social, en una sociedad que algunos llaman "postmoderna", otros "postcapitalista", otros "tecnológicamente avanzada", sigue siendo un agente de cambio social. Y la ciudadanía nos exige que lo seamos. Una ciudadanía que, en sus últimas manifestaciones, reclama unos cambios sustanciales a un sistema que está agotado.
Se revitaliza, y adquiere un nuevo sentido, la ética del cuidado, tanto hacia los ciudadanos como hacia nosotros mismos. Una ética que nos permite desarrollar en tiempos de malestares prácticas creativas e investigaciones que las avalan. Una ética que tiene que caminar de la mano de la consolidación de nuevos enfoques y nuevas prácticas, innovaciones al fin y al cabo, que sirven para generar un caudal intelectual que desemboque en conductas proactivas.
Las distintas ponencias y comunicaciones, así como el resto de intervenciones que se han desarrollado a lo largo de estos días, han servido para afianzar y dar fuerza al lema con el que se configuró este Congreso: Sabemos, Queremos y Podemos.
Muchos de estos 1.300 participantes,  muchos de vosotros, habéis dado muestras estos días de que sabéis lo que estáis haciendo, de que vuestra experiencia y conocimiento puede transferirse y compartirse, de que podemos cambiar una realidad adversa y que deseamos construir un "nosotros", marcado por el desafío ético y consciente de las elecciones que tenemos que tomar en nuestro  vivir profesional.
Marbella, 16 de noviembre de 2.013.
(NOTA: transcripción literal de la grabación en vídeo de la lectura de estas reflexiones)
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Los Trabajadores Sociales de España, reunidos en el XII Congreso Estatal, en Marbella (Málaga), de los días 14 al 16 de noviembre de 2.013, manifiestan:
1. Su firme resolución de reiterar sus exigencias al Parlamento español de la introducción de una modificación en el texto constitucional incluyendo en el mismo el derecho fundamental de ciudadanía, que asegure la garantía de la cobertura del Sistema Público de Servicios Sociales como cuarto pilar del Estado de Bienestar.
2. Su firme resolución de seguir exigiendo la garantía del derecho subjetivo a las prestaciones del Sistema Público de Servicios Sociales, con la promulgación (con carácter prioritario) de una Ley Marco de Servicios Sociales para el Estado español.
3. Su más firme resolución de oponerse al desmantelamiento de la Red Básica de Servicios Sociales Municipales, en un momento en el que, cada vez un porcentaje mayor de la población recurre a él en situación de extrema necesidad y sufrimiento, exigiendo la paralización de todas las iniciativas legislativas que pongan en riesgo esta red básica de atención y el crecimiento y fortalecimiento de la misma en igual medida que se incrementan  las demandas al mismo.
4. Proponemos la modificación del artículo 135 de la Constitución, situando en el mismo como prioritaria la supeditación de toda la riqueza del Estado al servicio de las necesidades y a la garantía de los derechos de ciudadanía.
5. La exigencia de una auditoría de la deuda pública española que clarifique qué parte de la misma es "deuda de ciudadanía" y, por lo tanto, ha de ser pagada con dinero público; y cuál corresponde a entidades privadas y, por ello, exigido el pago a las mismas.
6. Igualmente, la resolución de este colectivo profesional de asumir el mayor compromiso de protagonismo en la tarea de conseguir la confluencia de esfuerzos de todos los  movimientos sociales, como parte insoslayable de nuestro "que hacer" profesional.
(Aprobadas las 6 resoluciones por aclamación del Plenario del Congreso)
Y así lo hacemos saber al conjunto de la sociedad, reiterando nuestro compromiso con todos los ciudadanos y, especialmente, con aquellos que se encuentran en situación de vulnerabilidad.
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Acaba el acto con un emotivo homenaje de reconocimiento y agradecimiento a los trabajadores y trabajadoras sociales que, desde las diferentes instituciones y entidades, participaron en las tareas de atención y apoyo social, tanto a los afectados por el grave accidente de Galicia, como a sus familiares.
Los trabajadores y trabajadoras sociales, desde su activación, centraron sus actuaciones en atención, principalmente de las familias de fallecidos y heridos graves. Sin lugar a dudas, realizaron una importante labor de apoyo emocional, información, localización, gestión de recursos, etc. Por tanto, gracias a todos los trabajadores y trabajadoras sociales que, en estos 30 años, han demostrado su capacidad de respuesta y desde la calidez humana en las grandes emergencias y catástrofes.

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Entrada publicada por Juanma Gil en "Al día del Trabajo Social", en el diario digital menorcaaldia.com, el 17.11.2013

5 de noviembre de 2013

Un país "patas arriba"

Durante estos años de crisis hemos oído repetidas veces que llevar la economía de un país es como llevar la economía de una casa.
Yo no estoy del todo de acuerdo, porque considero que la economía de un país se ve influenciada por una serie de magnitudes "macro" que no están presentes en una economía familiar. Pero, bueno, yo no soy experto en economía por lo que es bastante probable que no esté muy acertado con mi opinión.
Sin embargo, sí que creo que hay algunos principios de gestión que podrían servirnos para ambos ámbitos. En concreto, me estoy refiriendo a "las reformas" (también conocidas como "chapuzas"). Cuando una familia se plantea hacer reformas en su vivienda, puede planificarlas de forma pautada y progresiva, habitación por habitación, trabajo por trabajo, o puede decidir que reforma la casa entera de una vez (esto suele ser señal de que la casa es muy vieja, o que a sus habitantes no les gusta nada).
En el primer caso, que suele utilizarse para reformas más bien pequeñas (como puede ser pintar el salón, cambiar los sanitarios de un baño, cambiar los muebles de la cocina,...), se hace poco a poco, se pasan los muebles y los enseres de la estancia que se va a reformar al resto de habitaciones de la casa.
En el caso de querer acometer una reforma integral de todo el hogar (o sea sé, una "chapuza" en toda regla), el planteamiento suele muy diferente. En estos casos, dado que se tocan todas las estancias a la vez, que se pone "la casa patas arriba", es muy frecuente que los habitantes de la casa opten por abandonar la vivienda durante el tiempo que duren las reformas. Se van a casa de unos amigos, a casa de unos familiares o (si son muy afortunados) se van un tiempo a la casa de la playa.
Pues yo, hay días que tengo esta última sensación y, es que, me dan ganas de abandonar este país porque nos lo tienen "patas arriba" con tanta reforma.
Sí, es cierto, teníamos que poner orden en unas cuantas cosas, pero a lo mejor con haber pintado, recolocado los armarios y hacer "una limpieza en profundidad", hubiera sido suficiente. Y no, como somos más chulos que nadie hacemos una reforma integral, un país nuevo. Un país en el que estamos perdiendo muchas de las comodidades que tenía antes nuestra casa, pero también estamos perdiendo algunos de los derechos sociales más básicos. Vamos que estamos de polvo y de cemento hasta las orejas.
Nos han reformado el mercado laboral, nos han reformado (al alza) el IRPF y el IVA, nos lo han decorado con una amnistía fiscal, nos han reformado la manera de pagar los medicamentos (dos veces), nos han reformado (a la baja) las pensiones, nos han reformado el derecho y las prestaciones a las personas dependientes, nos están reformando la educación, la justicia, nos han puesto nuevas tasas, nos han reformado (a la baja también) las retribuciones de los empleados públicos, nos ha reformado la sanidad, nos han reducido el presupuesto destinado al Plan Concertado de Servicios Sociales,...
Y lo que me parece más grave de todo, es que no nos está ocurriendo lo típico que suele pasar en las reformas y es aquello de "ya que estamos... pues cambiamos también esto", sino que toda esta gran "chapuza" responde a un plan bien estudiado y meditado, conocido de antemano y que nuestro presidente de la escalera se empeña en recordarnos cada día, diciendo que es su "hoja de ruta".
Yo no sé vosotros, pero para la próxima reforma tal vez deberíamos pedir otros presupuestos, no?

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Entrada publicada por Juanma Gil en "Al día del Trabajo Social", en el diario digital menorcaaldia.com, el 05.11.2013