21 de marzo de 2017

#DiaTS - Promoviendo comunidades y entornos sostenibles

En la línea de las compañeras y compañeros de la BlogoTSfera, que durante el día de hoy estamos participando en la iniciativa Festival de blogs, en el marco del Día Mundial del Trabajo Social, aporto mi enfoque sobre el lema que nos reúne este año: El Trabajo Social promoviendo comunidades y entornos sostenibles.


Un lema que a muchos de los y las profesionales del Trabajo Social nos ha hecho reflexionar en profundidad, ya que se trata de un mensaje suficientemente complejo. Para llevar a cabo mi análisis, me gustaría diferenciar los dos grandes conceptos a los que hace referencia: promover comunidad y promover entornos sostenibles.

En cuanto a la primera parte, durante las últimas décadas, el Trabajo Social se ha ido centrando cada vez más en la atención individual o grupal. Tal vez se debe al rol constreñido, que se nos ha asignado por parte de instituciones y entidades, únicamente como profesionales de la gestión de los recursos.

Suele ser muy frecuente escuchar a colegas, que coincidimos en encuentros profesionales de todo tipo, discursos relacionados con lo lejos que nos hemos situado de la intervención comunitaria. Y es cierto. Nos hemos dejado arrastrar por unas líneas de intervención muy marcadas por lo individual. Y no creo que haya sido algo que hayamos decidido desde la profesión, sino que nos han ido imponiendo desde fuera, desde los órganos de decisión de las políticas sociales (en las que cada vez estamos menos representados), que nos han ido marcando un rumbo donde lo colectivo no está suficientemente valorado.

Por eso, en primer lugar, me gustaría reivindicar la recuperación de nuestra función de creadores de comunidades. Entre otras cosas, porque es en lo que somos expertos y porque somos el perfil profesional que cuenta con una mejor capacitación para llevarlo a cabo.

Ahora bien, enlazando con el segundo concepto, la sostenibilidad, me parece importante abordar esta idea desde un sentido amplio. Es evidente que el concepto de sostenibilidad ha sido bandera de los movimientos ecologistas, los cuales han sido capaces de introducirlo en diversos ámbitos de la vida pública. Sin embargo, creo que nuestra óptica de la sostenibilidad debe estar más bien enfocada al concepto que le aplica nuestro querido diccionario: que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar daño grave al medio ambiente.

Haciendo una aplicación práctica del concepto de sostenibilidad a la intervención social, podríamos hablar de lograr un Desarrollo humano sostenible. Desde esta perspectiva, podemos entender que el desarrollo social sería sostenible siempre que no dañe a su propio medio ambiente, que no sería otro que la propia "comunidad". De este modo, somos capaces de enlazar ambos conceptos y darles un sentido profundo de lo que debería ser una referencia de futuro para la intervención del Trabajo Social.

Un aspecto que no deberíamos olvidar sería el de empoderar a las comunidades, de forma que los y las profesionales seamos meros facilitadores de creación de entornos. En muchas ocasiones, tal vez nos equivocamos queriendo ser los "líderes" de los procesos, cuando en realidad debemos ser  meros facilitadores, que pudieramos desaparecer sin que se notara.

Pero ¿cómo podemos medir la sostenibilidad de lo que hacemos desde el Trabajo Social?. Pues creo que ya hemos comenzado a hacerlo, pues cada vez hay más compañeras y compañeros que se dedican a evaluar los resultados de la intervención. Y no sólo desde una perspectiva cuantitativa, sino también cualitativa. Podríamos generar el mejor de los programas de intervención, pero si deja fuera a parte de la población, si no tiene los resultados esperados, si los recursos invertidos son exageradamente onerosos, si no mejora el bienestar de las personas beneficiarias,... no sería sostenible, porque estaría agotando recursos o causando daños graves a la comunidad.

En definitiva, tenemos que comenzar a ser exhaustivos en otro de los aspectos deficitarios de nuestra profesión: la evaluación. Debemos evaluar, pero también debemos hacerlo con seriedad, con rigor y con base científica. Aquí tenemos un gran reto que, como ya he dicho antes, hay grandes profesionales que están empezando a abordarlo de una forma muy seria, honesta y responsable.

Además, sería muy útil incorporar la visión de la concepción global de los problemas con intervenciones a nivel local que generen los cambios necesarios.

Desde esta interpretación, el Trabajo Social podría intervenir desde un enfoque comunitario, abordando pequeños ámbitos locales (que puedan manejarse sin perder la necesaria perspectiva), pero creando grandes redes de muchas iniciativas que construyan comunidad.

Por otra parte, sería muy interesante también incorporar el nuevo concepto de comunidad que, fomentado por la incorporación de las TIC a nuestras vidas, hace que no sea un requisito que una comunidad comparta un espacio físico o un territorio. Es fácil identificar numerosas comunidades en las que nos encontramos integrados en nuestra vida personal, familiar o profesional, como puede ser la comunidad virtual que hemos generado desde que nació la BlogoTSfera.

Para acabar, este lema nos sitúa ante grandes retos que debemos abordar desde el Trabajo Social, lo antes posible, y creando herramientas nuevas que nos requieren los nuevos tiempos.

Vamos a por el reto.

Feliz día del Trabajo Social para todas y todos!




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