20 de abril de 2016

Los papeles de Panamá

Escribo bastante cargado de indignación desde que se levantara el escándalo de lo que se ha venido llamando los papeles de Panamá. Un trabajo de investigación impresionante que podemos conocer, entre otras cosas, gracias al esfuerzo de mucho tiempo desarrollado desde el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ).

La verdad es que no sé qué es lo que más me escandaliza, si el propio hecho de que existan los paraísos fiscales, si el hecho de que haya sido una práctica habitual durante los últimos 30 años, si el hecho de que la información que estamos conociendo sólo se corresponde con una sola oficina mediadora de tantas existentes en tantos paraísos fiscales, o el hecho de que todo esto pueda ser legal.

Creo que, desde que comenzó a ganar protagonismo la economía especulativa frente a la economía productiva, el insaciable sistema capitalista está demostrando que puede llegar a devorarse a sí mismo, porque con semejantes fondos de acumulación de capital fuera de los circuitos oficiales del dinero, lo único que se consigue es acabar paralizando la economía mundial.

- ¿Me indigna que las personas ganen dinero? NO
- ¿Me indigna que las personas intenten proteger lo mejor posible el dinero que ganan? NO

Entonces, qué es lo que tanto me indigna de toda esta información:

- Me indigna que existan los paraísos fiscales
- Me indigna que existan asesores e intermediarios recomendando prácticas de dudosa legalidad
- Me indigna que se diga que esto ha sido siempre lo más habitual y lo que siempre se recomendaba
- Me indigna que las personas que recurren a estas prácticas no sean coherentes con algunos de sus discursos públicos
- Me indigna que estas personas, en muchos de los casos, representen a supuestos modelos a seguir del mundo empresarial, político, social, deportivo, cultural, artístico, literario,...
- Me indigna que estas personas, en muchos de los casos, sean los referentes en los que se han apoyado nuestros gobiernos para generar opinión pública.
- Me indigna que estas personas, en muchos de los casos, tengan la desfachatez de decirnos que tenemos que "ajustarnos el cinturón"
- Me indigna que estas personas, en muchos de los casos, quieran hacernos creer que la única forma de dinamizar un mercado laboral es bajando los salarios de los y las trabajadoras
- Me indigna que estas personas, en muchos de los casos, aseguren que el Estado del Bienestar es insostenible
- Me indigna que estas personas, en muchos de los casos, digan que las prestaciones sociales deben ser para quienes se las ganen
- Me indigna que estas personas, en muchos de los casos, defiendan que hay que poner límite al gasto social porque no hay dinero para todos

Estamos asistiendo al gran destape de un funcionamiento económico que, puede que sea legal, pero en ningún caso puede ser lícito desde un punto de vista ético y moral.

Durante muchos años, se han amparado en la penumbra que podía ofrecer la falta de medios para la transmisión de la información. Pero el gran avance tecnológico que ha venido desarrollando en los últimos años, nos está permitiendo a la ciudadanía poder conocer mucha información que ahora ya no es tan fácil ocultar. Y esto, pone muy nerviosas a muchas personas.

En resumen, creo que esto es una de las muestras más claras y evidentes de esa gran maquinaria invisible que está detrás de los gobiernos de muchos países y que anteponen las "necesidades ficticias de los mercados" frente a las "necesidades reales de las personas".

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