6 de junio de 2014

¿Qué le está pasando al Trabajo Social?

El pasado día 30 de mayo celebramos la Asamblea General del Colegio Oficial del Trabajo Social de las Islas Baleares. Como viene siendo habitual, primero se hizo un repaso de las principales actuaciones realizadas por el colegio profesional durante el último año, así como un repaso del estado general de las cuentas y el presupuesto previsto para este próximo ejercicio.
Después, se celebró un coloquio a cargo de nuestra compañera Teresa Aragonés, docente de Trabajo Social y especializada en materias como la supervisión y la intervisión. Teresa nos hizo una espléndida reflexión en la que nos dibujó, con una claridad bastante certera, una radiografía de la situación actual de la profesión.
Desde mi humilde perspectiva, os dejo un pequeño resumen de lo que (a mi entender, esto siempre es subjetivo) me pareció más relevante de su exposición.
En primer lugar, definió la situación actual de los Servicios Sociales como el receptáculo de un malestar general, motivado por la ruptura social que se está produciendo. Y esto nos está provocando una gran confusión de no saber con qué estamos trabajando.
¿Qué nos está pasando?
Durante muchos años pensábamos que sólo se podía progresar, que era imposible una vuelta atrás. Y ante este no saber que nos está pasando, vivimos las pérdidas como un querer recuperar lo que había antes, pero eso hace que sigamos aferrado a ese pasado, lo que nos impide hacer el duelo como elaboración de esa perdida.
Debemos tener claro que nuestro trabajo está profundamente influenciado por las políticas sociales de cada momento. Y, en este momento, según Teresa, realmente no estamos volviendo atrás, sino que esta realidad actual nos coloca ante lo que habrá en el futuro más inmediato, ante un nuevo escenario.
Influenciados por el individualismo imperante en nuestra sociedad durante las últimas décadas, se ha hecho mucho Trabajo Social de caso, pero se ha dejado de lado la dimensión colectiva de nuestra intervención profesional.
En los últimos años estamos siendo testigos de cómo los factores de riesgo social se retroalimentan, lo que hace que se dispare el riesgo de exclusión social. Las personas que ven cómo pierden todo o mucho de lo que han sido capaces de crear en su vida, se sienten fracasadas, muestran tendencia al pesimismo y a la depresión y se acaban generando problemas de salud, tanto física como mental.
Y, ante este panorama, nos encontramos con algunos interrogantes clave: ¿en qué consiste el Trabajo Social que estamos haciendo?, ¿qué encargo tenemos?, ¿qué pensamos que debería hacer el Trabajo Social?
Algunas respuestas son dramáticas: la intervención se ha podido convertir en persecución del usuario (cuestionando sus decisiones) y estamos ejerciendo un "control social", estamos administrando "la miseria", los usuarios nos confrontan y nos presionan a los profesionales diciendo "yo tengo derecho por delante de inmigrantes, o de otros desgraciados,...", se nos exige dar respuesta a problemas graves y complejos sin presupuestos (ni económicos, ni morales), buscamos culpables de lo que nos pasa (jefes, políticos,...), . Todo ello nos lleva a extraer una conclusión: el encargo que se le hace actualmente al Trabajo Social, es imposible!
Mientras sigamos atascados en el trabajo de caso no saldremos de esta situación. Hemos de empezar a trabajar las pérdidas de la gente y todo lo que ello implica, buscando las capacidades y el potencial humano, porque de lo contrario estaremos trabajando con los pobres, pero sin conseguir resultados óptimos y sin favorecer el cambio social. Y este trabajo debemos hacerlo desde la dimensión colectiva.
¿Qué riesgos aparecen?
- Los profesionales están enfermando física o psíquicamente.
- Algunos profesionales se ponen una "coraza" que les proteja de esta cruda y cruel realidad.
- Otros profesionales pueden llegar a "arremeter" contra el usuario, cargan contra ellos favoreciendo el control social. Podemos, incluso, llegar a "criminalizar" a los usuarios.
- En el otro extremo, hay profesionales que se sobreidentifican con los usuarios y se dejan atrapar por la situación, por lo que su intervención tampoco sirve para nada.
Nuestra potencia
Sin embargo los Trabajadores Sociales tenemos una serie de recursos, potencialidades y habilidades, que nos pueden permitir avanzar en otro sentido:
- Nuestro pensamiento.  Es absolutamente necesario "echar cabeza a las emociones" que estamos viviendo. Reflexionar sobre nuestra actuación.
- El trabajo en equipo. Trabajar solo, en estos momentos, es insoportable, es una carga excesivamente pesada. Por eso, hay que crear estructuras que contengan la ansiedad profesional.
- Cómo visualizamos el territorio.  Es muy diferente entender a los usuarios en un contexto o como elementos sueltos. Los profesionales del Trabajo Social, tenemos un profundo conocimiento del territorio en el que se enmarcan nuestras intervenciones y hemos de aprovechar ese conocimiento para buscar sinergias y aunar fuerzas colectivas para la resolución de problemas. Teresa defiende que la primera acogida deberían hacerla verdaderos expertos en entrevista y en conocimiento del territorio, cuando lo más frecuente es que la haga "el último que llega".
En estos momentos, es fundamental creer en la fuerza del trabajo comunitario, en la fuerza de la gente cuando se junta para cambiar las cosas y solucionar los problemas.
En el trabajo colectivo se crean redes y el profesional se sitúa de manera muy diferente, se coloca en el mismo nivel. Y, al mismo tiempo, cambia la percepción que los usuarios tienen del profesional, dándose cuenta de que no éste no puede solucionar todo. El trabajo colectivo también permite hacer un análisis en común de los problemas y de las necesidades. Y es fundamental comenzar a trabajar desde el análisis de las necesidades con una perspectiva colectiva.
Mis conclusiones
Me pareció una parada para la reflexión fantástica, para analizar qué está pasando en nuestro ámbito de intervención.  Creo que la radiografía presentada por Teresa recoge, con mucho acierto, la situación actual de la profesión.
Sin embargo, aunque tengo claro que el Estado del Bienestar no volveremos a verlo como lo conocimos, me resisto a pensar que el Estado del Bienestar y el Sistema Público de Servicios Sociales no puedan ser una realidad. Por supuesto que había muchas cosas que mejorar, pero perder estos mecanismos de protección social, a mi entender, sí que es volver muchos atrás.
Y, a vosotras y vosotros, ¿que os sugieren estas reflexiones? Encantado de "escuchar" tus comentarios.

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Entrada publicada por Juanma Gil en "Al día del Trabajo Social", en el diario digital menorcaaldia.com, el 06.06.2014

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